La marche de l'empereur

Conmover es fácil. Las fotos de focas bebes, por ejemplo, derriten al más duro. Son unas bolitas de pelo blanco diminutas con un par de ojos negros gigantes y una naricita mojadita que miran a la cámara como implorando afecto. La marcha del emperador es un ejemplo a gran escala de cómo conmover y sensibilizar usando animales. Tan es así que al puro principio nos avisan (¿nos advierten?) que estamos a punto de presenciar una historia de amor.
Cuando veo documentales de animales siempre me acuerdo de ese cuento cortito de Cortazar, uno de los de Lucas, en el que el protagonista ve por televisión un programa sobre pulpos y termina pensando en la manera cómo juzgamos antropomórficamente (¿Es esa la palabra correcta?) a los animales. Leemos en ellos intenciones, sentimientos, nos enternece su tímida aproximación antes de aparearse (e.g. escena de los caracoles en Microcosmos: Le peuple de l'herbe) y los chillidos de los polluelos justo luego de salir del cascarón. Nos sorprende y admiramos, además, su valentía, su amor entrañable y celoso por sus crias, su recia resistencia a las inclemencias del clima, su fuerza por sobrevivir y reproducirse, la inteligencia que entrevemos tras su instinto.
Las películas de animales están hechas para que nos reflejemos (comparándonos) en ellas y nos sintamos poca cosa, algo así como las películas pornográficas. "«No somos nada», piensa Lucas por él y por el pulpo". Yo veo La marche de l'empereur y pienso «No somos nada, cualquier pinche pingüino es más que uno, o al menos le tocó más duro».

silent Bob dijo
A mi la escena de los caracoles en "Microcosmos" me fascina, pero estoy de acuerdo contigo cuando dices que conmover es fácil, en especial con animales, bebés y ancianos. No me he visto "la marcha del emperador", pero el afiche está muy bacano.
31 Julio 2005 | 01:46 AM